jueves, 21 de noviembre de 2019

Dª Carmen Caballero pregonara a la Morenita en 2020.

Seguimos conociendo más detalles sobre las próximas fiestas de la Stma. Virgen de la Cabeza del próximo año.



La Real cofradía de la Virgen de la Cabeza daba a conocer hace breves fechas a la Pregonera de las Fiestas en Honor a María Santísima de la Cabeza Coronada de Rute en 2020 que será Dª Carmen Caballero Delgado. Fiel devota de la Morenita. Carmen fue Dama en las Fiestas de 1979, Reina de las Fiestas de 1981, Hermana Mayor junto a su esposo en 2004 y tesorera en la Junta de Gobierno 2012-2016.


Así mismo María del Carmen García Caballero y Beatriz García Caballero serán las presentadoras de la Pregonera de las próximas fiestas, hijas de nuestra pregonera y también muy vinculadas a la Virgen de la Cabeza.
By.-A,A

jueves, 14 de noviembre de 2019

D. Gregorio Molina (In memoriam).

La tarde-noche del pasado domingo 10 de noviembre, a todos nos sorprendía la noticia de la muerte de D. Gregorio Molina Molina, “D. Gregorio”, como le conocíamos todos, sacerdote natural de Rute y que durante muchos años ha ejercido su ministerio sacerdotal en su villa natal.

Persona sencilla y afable, podemos decir que Rute pierde a alguien que formaba parte de su paisaje. Sus paseos desde su casa hasta el Llano, para celebrar la Misa diaria a las Hermanas Mercedarias; sus tertulias con los mayores por el Fresno y por el Parque; su tono de voz que derrochaba bondad por todas partes...Ya desde que en mayo dejó el pueblo para trasladarse a la residencia sacerdotal de Córdoba, donde ha sido exquisitamente tratado, parecía que a todos se nos había “arrebatado” algo que nos pertenecía. No porque fuéramos sus dueños, sino porque a todos D. Gregorio nos llevaba en el corazón.

Es el momento de dar gracias a Dios por haber podido conocer a D. Gregorio y haberlo tenido presente en nuestras vidas. No es momento de llorar porque nos haya dejado, pues los devotos de María Santísima sabemos que la muerte no la tiene la última palabra, pues su Divino Hijo nos ha alcanzado, por su pasión, muerte y resurrección, la salvación eterna. Es el momento de agradecer a Dios que durante años hayamos podido disfrutar de su labor sacerdotal. De cómo el Señor se ha servido de él para hacernos llegar su gracia mediante el sacramento de la Penitencia, de cómo se ha hecho presente entre nosotros en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía por medio de su ministerio; de cómo la caricia de Dios para con los enfermos llegaba por medio de su mano al administrarles la santa unción, de cómo muchos ruteños han comenzado el camino de su vida cristiana al ser bautizados peor él o bien el camino de su vida en común al ser él  asistía y bendecía su matrimonio.

Rute le dijo «adiós» el pasado martes 12 de noviembre. La iglesia parroquial de Santa Catalina Mártir estaba llena de personas que se reunieron para encomendarle al Señor en la Eucaristía presidida por Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, al que, junto con los párrocos de Rute, D. Carmelo y D. José Gregorio, acompañaron el Vicario General de la diócesis de Córdoba, el Vicario de la Campiña, el Rector del Seminario, y otros sacerdotes, entre los que cabía señalar la presencia de aquellos que habían ejercido su ministerio pastoral en Rute y de los cuales el pueblo guarda un grato recuerdo.

Seguro que D. Gregorio ha escuchado, de boca del mismo Señor, esas palabras del Evangelio que tantas veces proclamó en la celebración litúrgica: «siervo bueno y fiel; [...] entra en el gozo de tu Señor» (Mt 25, 21); y goza ya de la dicha de la vida eterna en la presencia de Dios, de María Santísima, del Santo Ángel Custodio y de tantas y tantas almas buenas que han sido fieles a Cristo en este mundo. Es el momento, pues, de sentir que ahora, con D. Gregorio en el cielo, tenemos un intercesor más. La muerte nos ha arrebatado su presencia física y mortal; pero por el misterio de la comunión de los santos, creemos que sigue con nosotros, en una dimensión distinta, pero no por ello menos real.

Que el Señor le abra las puertas del paraíso, para que terminado el duro combate de su vida mortal, D. Gregorio entre como vencedor por las puertas de los justos y en sus tiendas entone cantos de victoria por toda la eternidad.

Descanse en paz.
By.-R,C

viernes, 1 de noviembre de 2019

Fieles Difuntos 2019.

El mes de noviembre que acabamos de comenzar, nos invita a mirar y a pensar sobre lo caduco de nuestra vida mortal. Estamos viendo como las hojas de los árboles se secan y se caen... como, con el cambio de hora, se hace antes de noche... como todo se aletarga...

No en vano la Iglesia, desde hace más de mil años, dedica este mes de noviembre y, en concreto, este día de hoy, a rezar por los difuntos de un modo especial.

Y es que los cristianos creemos que la muerte no es el final. Es cierto que es un trance doloroso. Pero no deja de ser, por ello, una puerta abierta a la vida eterna junto a Dios y un reencuentro feliz y eterno entre todos los que dejaron este mundo en la paz de Dios. Por eso hoy llenamos los cementerios de flores y adornamos las cruces con velas, para expresar nuestra fe en la vida eterna y en la resurrección, pues, el recuerdo de los difuntos, el cuidado de los sepulcros y los sufragios son testimonio de esperanza confiada; una esperanza arraigada en la certeza de que la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana, ya que el ser humano está destinado a una vida sin límites, cuya raíz y realización están en Dios.

Es verdad que cuando hablamos de la muerte y del futuro que nos espera, la imaginación vuela, e incluso a veces puede jugarnos una mala jugada. También nos encontramos con que hay cristianos preocupados por cómo será el futuro con Dios, y viven esta realidad con duda, con miedo, con inseguridad... Pero la respuesta confiada y esperanzada la encontraremos si creemos en Dios como un Padre misericordioso, entrañable que no nos quiere dejar abandonados a nuestra suerte. Dios no es un padre despreocupado, o una madre permisiva; sino que nos propone una vida de felicidad: la vida en Cristo.  En nuestras manos está el decir libremente, con nuestra forma de vivir, sí o no a esa vida que Él nos propone.

Hoy no es un día para juzgar lo que hicieron en su vida los difuntos. Eso le corresponde única y exclusivamente a Dios, tengámoslo claro. Hoy es un día para rezar por ellos. Por todos. Pidamos, pues, por el eterno descanso de las almas de todos los difuntos. Pidamos por aquellos que conocimos y que quisimos. Pidamos por aquellos que tienen deudas pendientes con Dios, pues su vida no fue precisamente ejemplar, pero que, por la infinita misericordia del Señor fueron salvados. Pidamos también por todos aquellos que han muerto olvidados de la sociedad y de los suyos. Por todos aquellos que descansan en fosas comunitarias o en lugares abandonados, sin que nadie se acuerde ni se preocupe de ellos, y por los que nadie se acuerda nunca de rezar.

Que el Señor les abra a todos las puertas del paraíso, para que lleguen a aquella patria donde no hay muerte, donde permanece la alegría sin fin. Dales Señor, el descanso eterno, y brille sobre ellos la luz perpetua.
By.- R,C