
En el siglo séptimo, cuando la dominación árabe invade España, los cristianos de Andujar, para evitar la profanación de la Sagrada Imagen de la Virgen Maria, Madre de Nuestro Señor Jesucristo, la sacaron con minucioso cuidado de la iglesia que había mandado construir el Rey Godo Sisebuto, donde se guardaba el cuerpo de San Eufrasio, y la ocultaron en un breñal de la sierra, en una oquedad que tapaban y escondían los jarales, apartado de toda comunicación de gentes y caminos.
Sin lugar a duda, llego a olvidarse el lugar donde quedara la Sagrada Imagen, y su historia quedo solo en una tradición.
Han pasado ya quinientos años, cuando Fernando el Santo se acercaba a los muros de la ciudad de Sevilla, y no quedaba morisma en Sierra Morena, un pastor humilde advertía cada noche, en el cerro mas alto, resplandores de azulada luz, mientras escuchaba EL SONAR DE UNA CAMPANILLA.
Al principio se sintió sobrecogido y amedrentado, pero espoleado luego por la curiosidad, movido sin lugar a dudas por un impulso interior, como sabiendo que tenia que cumplir una Divina Misión, dejo su ganado y corrió toda la noche hacia la cumbre…y allí , entre zarzales, estaba la Imagen desaparecida antaño.
En aquel mismo momento, el brazo encogido y paralítico del pastor, adquirió sus naturales movimientos, hallándose al momento sano.
Juan Alonso de Rivas, corrió sin descanso las tres leguas hasta la ciudad de Andujar, por riscos y breñales, bordeando simas, salvando torrentes…para comunicar tan grata noticia.
La Fe y la Piedad de los devotos, elevaron un Templo dedicado a la Reina de los Cielos en aquel hermoso lugar.
By.- El equipo de redacción
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