
Maria, vivía en la parte mas alta del pueblo, en los Cortijuelos, se dedicaba a las tareas de la casa, y en la época de las aceitunas, ayudaba a su padre a recogerlas de los pocos olivos que tenían. Su padre mantenía a su familia con una pequeña calera, además de las tareas del campo. Maria era muy devota de la Virgen de la Cabeza, le rezaba a diario, y la visitaba en su ermita, siempre tenia a la Virgen presente en su vida, le rogaba por su familia, por su pueblo, por el mundo.
Todavía recordaba cuando de pequeña, veía a su padre, después de regresar del trabajo, acudir, junto con otros vecinos de la calle, a ayudar a construir la ermita para la Virgen, recordaba como cuando al regresar su padre le decía: “ hoy hemos colocado las columnas y empezado la torre” , o cuando le dijo “ hoy hemos puesto las piedras sobre las que ira colocado el altar de la Virgen” y como no pudo reprimir las lagrimas cuando su padre, exultante de alegría le dijo: “ ya hemos acabado la Ermita, ya mismo estará la Virgen allí”. Cuando llegaba mayo, Maria estaba siempre contenta, acompañaba los cantos de la Aurora, no se retiraba ni un ratito de su Virgen en la procesión, y cada día acudía a la Novena.
De nuevo, llego la Navidad, Maria preparo todo lo necesario para la cena de Nochebuena, y como no, no podían faltar unos dulces hechos por ella, y el anís, dulce, como le gustaba a su padre. Después de cenar, como todos los años, Maria y su padre se dirigieron a la Ermita de la Virgen de la Cabeza a oír la Misa del Gallo. La Misa fue hermosa, con el canto del Gloria se recibió el nacimiento del Niño Jesús, la Virgen vestía sus mejores galas, su mejor corona, su mejor manto, estaba radiante, con la alegría de la madre, que después de esperar el nacimiento de su Hijo, lo tiene ya entre sus brazos. Al finalizar la Misa, Maria y su padre volvieron a su casa, y se acostaron. Aquella noche, Maria tuvo un extraño sueño, un coro de ángeles bajaban del cielo una corona radiante, y lentamente la colocaban sobre las sienes, primero del Niño Jesús, y luego sobre las de la Virgen de la Cabeza; En ese momento, la Virgen brillaba como el sol, y todas las personas que allí estaban comenzaron a aclamarla como Reina. Al día siguiente, le contó a su padre su sueño, y este no supo dar ninguna explicación. Pasados los siglos, el 9 de mayo de 1986, la Iglesia Corono Canónicamente a la Virgen de la Cabeza como Reina y Señora de Cielos y Tierra.
¡¡ FELIZ NAVIDAD !!
By.-Z,J
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