Nos ponemos en contacto nuevamente con D. Enrique para que nos hable de los nuevos avances en las investigaciones en torno a la Virgen de la Cabeza.
Durante siglos se ha venido escribiendo sobre la historia de la Virgen de la Cabeza, siendo los primeros autores, conocidos, del siglo XVII. A partir de sus libros los que le siguieron fueron repitiendo lo escrito por los otros y aportando algunas nuevas cosas sin ofrecer generalmente la fuente de dónde las tomaban, por lo que carecían de rigor científico; de ahí que se les pueda considerar que están más cerca de la leyenda que de la historia. También hay que considerar que eran historiadores/as eventuales o circunstanciales; ya que en muchos casos solamente tienen una obra conocida, posiblemente la única, escrita con buena intención y sin más aspiraciones que el glosar la devoción a la Virgen de la Cabeza.
Pasado el tiempo y ya más contemporáneamente, el oficio de historiador cambia sustancialmente y no se puede concebir la historia sin el rigor que precisa como ciencia, por lo que surgieron historiadores profesionales que han tratado y tratamos el tema de la Virgen de la Cabeza con esa rigurosidad que requiere; de ahí que muchos hechos considerados como verídicos han cambiado significativamente con el aval que dan las fuentes documentales consultadas, en concreto en archivos municipales, diocesanos y el de la basílica y real santuario de Ntra. Sra. de la Cabeza en Sierra Morena. Este último de gran riqueza e importancia para estudiarla. Archivo que debería ser digitalizado para preservarlo y a su vez posibilitar conocer y trabajar su contenido en otros archivos, con lo cual el saber sobre nuestra patrona de Andújar y de la Diócesis de Jaén podría aumentar y ser más accesible a los historiadores-investigadores.
En consecuencia y para dar a conocer las nuevas investigaciones sobre el tema que nos ocupa, en 2003 se convocó y celebró, la cofradía matriz y el real santuario, el I Congreso internacional la Virgen de la Cabeza en España e Iberoamérica, en el que se presentaron unos novedosos trabajos de investigación que abrieron la puerta a profundizar en el mejor conocimiento de nuestra Virgen. También hay que destacar las publicaciones anuales de las cofradías, donde encontramos artículos interesantes que nos aportan noticias nuevas que servirán en el futuro para escribir nuevos libros.
Novedades.-

Hace unos años comencé a investigar los considerados por mí “errores históricos sobre la Virgen de la Cabeza”, con el deseo de aclarar aquellos acontecimientos o nombres que se han considerado como correctos durantes años. Producto de nuevas investigaciones publiqué sobre el auténtico nombre del lugar donde surge el origen de la devoción a la Cabeza, que no es otro que “el cerro de La Cabeza”; ya que a partir de los años cuarenta del siglo XX pasó a ser llamado “cerro del Cabezo”, cuando consultando libros y archivos, su topónimo fue siempre el primero de los citados.
El origen del pastor y su nombre es otro tema erróneo; ya que en el siglo XVII quienes escriben le llaman solamente pastor de Colomera, pasando en el siglo XVIII a ser Juan Alonso de Rivas, sin que quién se lo pone aclare de dónde lo toma, cayendo en el error de no apellidarle “de Colomera”, tal como en la Edad Media era lo usual; ya que tomaban el apellido de la localidad de nacimiento.
La desaparición de la Virgen de la Cabeza en la Guerra Civil ha sido y es un tema muy importante para muchas personas que ha propiciado numerosos comentarios y búsquedas en torno al santuario; llegándose a realizar una excavación por parte de arqueólogos de la Universidad de Granada a iniciativa de vecinos de Andújar, según la información, supuestamente fidedigna, del alférez Carbonell –facilitada por su hijo-; que había participado en su ocultamiento por mandato del capitán Santiago Cortés. El resultado fue negativo. El trabajo que publiqué nos viene a indicar, después de manejar la documentación escrita existente y el análisis de la misma, a la que la imagen apareció en Valencia y ahí se pierde la pista. La mayoría de la historia sobre el tema está basada en suposiciones e información oral de supervivientes del asedio al santuario y de sus familiares. Todo sin rigor.
Un nuevo descubrimiento ha sido el conocer que el título de Real, que utiliza la cofradía matriz y otras filiales, comenzó a emplearse en el siglo XVIII, concretamente en 1782 cuando el rey Carlos III otorga nuevos estatutos u ordenanzas a las cofradías que habían sido suspendidas en 1773 por el Real Consejo de Castilla a instancias de una denuncia realizada por un sacerdote de Montoro (Córdoba), que denunciaba las ofensas a Dios y a la Virgen en la romería, así como el delito contra la Real Hacienda al venderse mulas gallegas al fiado. Con anterioridad pensábamos que el referido título se lo había dado Isabel II con motivo del viaje por Andalucía.
Hay que considerar que el titularse real las cofradías le es dado al recibir del rey sus estatutos. No existió un documento escrito donde se concedía, como ahora ocurre. Hay que considerar que lo habitual es que fuera el obispo diocesano quien los otorgaba.
También es significativo el que recientes investigaciones van situando en el tiempo el inicio de la romería al cerro de La Cabeza, así como en la estación del año en que se celebró en sus inicios; ya que en el siglo XVI, desde un principio, tenía lugar el último fin de semana de abril.
En definitiva en los últimos años vamos conociendo mucho más sobre la historia de Ntra. Sra. de la Cabeza, historia inagotable, de gran riqueza; aunque aún nos queda mucho para aclarar algunos datos considerados como fehacientes pero que encierran grandes dudas que debemos aclarar desde el rigor científico que la historia debe tener, lo cual contribuye mucho más a poner de manifiesto, a propios y foráneos, la importancia que esta devoción mariana tiene desde hace más de siete siglos.

El conocer la verdad de la historia de la Virgen de la Cabeza debe ser una de nuestras prioridades, lo cual no debe suponer una pérdida de fe como algunas personas pueden pensar. Seguir contando aquello que los autores del barroco y posteriormente otros han escrito, supone empobrecerla. Solo desde la verdad rigurosa podremos obtener el respeto y reconocimiento que esta devoción merece. Si alguien por conocer la verdad histórica flaquea en su fe, es que nunca la tuvo.
Desde estas líneas agradecemos a D Enrique Gómez la atención prestada para con este blog “Al sonar de una campanilla”, por tan magnífico artículo con el cual nos ha obsequiado.
By.-A,A en conversacion con D Enrique Gómez Martínez.
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