El día 29 de abril de 2017, tras la marcha desde Rute hacia Andújar, el tiempo no nos lo ponía nada fácil. Fueron tantas las veces que hablamos sobre si podíamos o no realizar a pie el camino que hay que decir que en la mayoría de ellas optábamos por no efectuarlo. En la parada previa en Andújar, en Pedro Abad, nos reunimos y dijimos que, pese al temporal que nos afrontaba, emprenderíamos el camino. Por ello tuvimos la valentía, si se nos permite la expresión, de subir a pie al Cerro del Cabezo, hasta las plantas de Nuestra Madre. Durante el transcurso del día nos ocurrió de todo lo que nos podría pasar, que podríamos afirmar que vivimos las cuatro estaciones del año. Pero quedara en nuestras vidas marcado para siempre lo que significa de verdad hacer el camino.
Nada más empezar ya nos toco ayudar a uno de nuestros compañeros, porque el barro acumulado en el camino, consiguió que no pudiera sacar la zapatilla de dentro del fango donde había metido el pie. Dado el temporal que llevaba dejándose caer los últimos días, el suelo del camino estaba afectado por los varios grupos de caballistas que decidieron también subir, con la suerte que coincidimos con ellos.
Eran centímetros los que nos separaban de uno de estos grupos, queriendo siempre poder adelantarlos para que no nos fuese peor la subida. Durante un periodo de tiempo lo conseguimos, hasta llegar a la primera parada del camino, San Ginés. Allí había una ermita, donde la Asociación cultural “Peregrinos del Alba” nos acogió, ofreciéndonos un aperitivo para reponer fuerzas.
Continuamos con nuestro trayecto y llegamos de nuevo a coincidir con los caballistas, con los cuales íbamos a la par. Llegamos ya todos juntos a un mirador donde, a través del pecho de la estatua del monumento al peregrino, conocido popularmente como “El Valentín”, se podía ver el Santuario, pero el tiempo no nos dejo poder contemplarlo, pues las nubes y la niebla ocultaban el paisaje. Durante unos instantes coincidimos con el camino de las carretas de los romeros, que hacían su camino al igual que nosotros, momento en el que nos encontramos con la carreta de Rute, a la cual les estamos

La siguiente parada de nuestro viaje fue El lugar nuevo, donde todo el mundo, ya sean caballistas, carretas o romeros que hacen el camino a pie, se reúnen para descansar un rato en armonía. En este lugar unos amigos de la carreta de la Peña romera “Rincón del Arte”, nos acogieron, y repusimos fuerzas junto a ellos, degustando el almuerzo típico de Andújar en Romería, de pan con tomate, atún y bacalao.
A partir de ahí, uno de nosotros hizo sonar una flauta, cuya música nos acompaño con sones de la Virgen de la Cabeza, con lo cual las ganas de llegar al Santuario iban acrecentándose.
Llegados a este punto, estaba por llegar lo peor-que no por ello imposible-de todo el camino; la famosa cuesta de los Caracolillos, la cual hay que decir, hace honor a su nombre. En ese tramo, que a alguno de nosotros nos costaba mucho, ocurrió una anécdota que conllevo unas sonoras carcajadas en el grupo; y es que, algunos, con las prisas por llegar al Santuario, y confiando en que conocían el camino, se adelantaron en Lugar nuevo a los demás, lo que llevó a que se equivocasen de sendero y se perdiesen, dando un rodeo mucho mayor para, al final, volver a coincidir de nuevo con el resto del

Ya nos encontramos en el tramo final a la llegada; se comenzaba a ver el Santuario, las ganas de ver a la Reina de Sierra Morena aumentaban y aquello nos dio fuerzas para seguir, pese a todo, por la famosa cuesta de los Caracolillos que, verdaderamente, nos costó un buen esfuerzo. Pero, al fin, lo logramos, llegamos al final del camino, donde un pequeño grupo de hermanos de nuestra cofradía tuvieron el detalle de salir a recibirnos. Comenzamos a ver la multitud de gente, las carretas llegando, las Hermandades y Cofradías filiales preparándose para su subida al Altar de la Morenita…, y nosotros con los pies sin poder sentirlos, entre los aplausos de nuestros hermanos de Rute asistentes a la romería y de la Real cofradía de María Santísima de la Cabeza Coronada de Rute, llegamos a nuestra casa de cofradía. Sin más espera, nos encontramos ante los mismos pies de Nuestra Madre con todo el transcurso del viaje. Le pedimos por todos nosotros. No hay mayor sentimiento y satisfacción que poder ver su rostro tras haber realizado el camino por Ella.
Nos llamaron “locos” en Andújar por subir a pie con esa situación meteorológica, también nos dijo otra persona “eso si que es tener devoción”; pero una cosa ahí que tener en cuenta: merece la pena, pese a todo, haber realizado el camino. Cada año es diferente y único.

En 2017 el grupo estuvo compuesto por: Antonio Ayala Tirado, Mn Ramón Clavería Adiego, Francisco José Siendones Sillero, Jorge Algar Moreno, Jorge Algar Tirado, María José Tirado Romero, Mariano Ruiz Campos y Rafael Ruiz Muriel.
By.-A,A Fuente: Revista Morenita 2018.
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