
El burrito de Simon.
Simón era un hombre rudo, descreído, de toscas maneras. Su profesión era la de arriero, con su recua de burros trasportaba aceitunas, leña, cal…pero su dejadez era tal que sus animales iban muriendo poco a poco, las enfermedades y el hambre, habían dejado reducido el numero de burros a uno solo, que además de famélico, estaba siendo consumido por la sarna. Por aquel entonces, los habitantes del barrioalto de Rute, se afanaban en construir una Ermita, pequeña pero digna, a fin de dar culto a una Imagen de la Madre de Dios, bajo la advocación de la Virgen de la Cabeza. Prácticamente todos los vecinos colaboraban en aquella hermosa tarea. Al finalizar el trabajo en el campo, la calera,… cada cual ponía su granito de arena en esa ilusión de todos los devotos. A Simón también le pidieron su colaboración, pero como era de esperar se negó;”una Ermita para la Virgen…que tontería”, dijo, “conmigo no contéis”… sentencio. A veces, cuando Simón regresaba del campo, con el pobre burrito cargado hasta no poder mas, y molido a palos por su dueño, pasaba por el llano, donde sus vecinos trabajan para edificar la Ermita, el se reía de ellos, a veces con blasfemias terribles. El día esperado llego, la Ermita estaba terminada, y la Imagen de la Virgen presidía el altar. Todo el barrio estaba alegre, menos Simón, que mostró su mas absoluto desprecio por el acontecimiento. Simón seguía su vida de dejadez, el burro casi no podía más con la sarna, además de la poca comida que su dueño le daba. El trabajo era agotador y las palizas continúas. Poco a poco llego la Navidad, la Misa de Nochebuena se celebro en la Ermita, todo era alegría y jubilo. Todos estaban felices, menos Simón, que creía que todo aquello era una tontería. Al día siguiente, el día de Navidad, todos los vecinos se reunían en familla, menos Simón que decidió ir al campo a recoger leña con el burro “celebrar el nacimiento del Niño Jesús…si eso es mentira” decía una y otra vez mientras apaleaba al pobre animal. Al caer la tarde, y con el burro cargado, decidió volver a su casa, al pasar por el Llano, vio a una joven vestida de blanco, en sus brazos sostenía a un niño recién nacido, al pasar a su lado, el burrito se paro, a pesar de que Simón lo golpeaba sin piedad, el animal no se movía. La joven, lo acaricio en la cabeza, y con gran dulzura le dio un beso, incluso el niño recién nacido le toco el hocico. En aquel momento, la sarna desapareció, y el burrito quedo completamente curado. La muchacha se encamino lentamente hacia la Ermita. Simón no daba crédito a lo que acababa de suceder, y preso del nerviosismo, apenas pudo balbucear unas palabras: “¿Quién eres? pregunto. La joven se detuvo, y con una voz dulcísima dijo: “Soy la Virgen Maria, y aquí en Rute me llaman de la Cabeza”
¡VIVA LA VIRGEN DE LA CABEZA!
FELIZ NAVIDAD
By.-Z,J
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